
Recuperar la movilidad de la mano tras un accidente cerebrovascular, una lesión traumática o una enfermedad neurológica es uno de los mayores retos en rehabilitación. Estas condiciones limitan la fuerza, la coordinación y la autonomía del paciente.
De acuerdo con JMIR Biomedical Engineering, entre el 55 % y el 75 % de los sobrevivientes de un accidente cerebrovascular presentan deterioro motor en el brazo y la mano en los primeros meses, subrayando la importancia de una rehabilitación temprana y efectiva.
La robótica aplicada a la rehabilitación ofrece nuevas posibilidades para atender este desafío. Uno de los desarrollos más avanzados es AMADEO, un dispositivo robótico creado en Austria disponible en México a través de TLM.

Este sistema permite entrenar tanto el movimiento de la mano en su conjunto como el de cada dedo de manera individual, estimulando la neuroplasticidad y mejorando los resultados funcionales. Con su uso, los pacientes pueden llegar a recuperar movilidad en las extremidades superiores, dependiendo del tipo y la etapa de la lesión.
“La espasticidad es una de las secuelas más comunes tras un daño neurológico y se manifiesta como un aumento anormal del tono muscular que limita los movimientos voluntarios.
Con apoyo de la robótica, los pacientes pueden modular ese tono y recuperar movilidad funcional, dependiendo la lesión, gracias a técnicas repetitivas, evaluaciones objetivas y estimulación sensorial, permitiendo que retomen funciones prácticas y recuperen independencia en su vida diaria”, señaló el Ing. Luis Gerardo López Sánchez, Gerente de robótica y Biomédica en TLM.
Este tipo de equipos robóticos, ofrecen una terapia adaptable gracias a sus modalidades pasiva, activa y asistida, que se ajustan a cada etapa de la recuperación.
Su sistema de fijación magnética guía los movimientos de los dedos y el pulgar con precisión, mientras que los sensores registran fuerza y rango de movimiento, generando evaluaciones objetivas que permiten dar seguimiento al progreso del paciente.
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