Por Martha Oliva Hernández
Actualmente las aguas residuales se han convertido en un modelo de vigilancia epidemiológica complementaria para detectar polio, influenza, virus sincicial respiratorio, enterovirus humanos, drogas y resistencia antimicrobiana asociada o no a hospitales.

La doctora Celia Alpuche, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), comentó, en el V Foro Hospitales sin Infecciones, que la vigilancia de aguas residuales permite realizar la detección temprana de brotes, conocer la emergencia de variantes de microorganismos como el SARS-CoV-2 y la vigilancia epidemiológica de patógenos infecciosos.
“Detrás de un muestreo de aguas residuales tiene que existir todo un diseño de epidemiología convencional, que sustente la representatividad de la muestra en la población. Este modelo ofrece un costo beneficio mayor a la realización de pruebas de persona a persona, además de ser más sensible y útil como potencial alerta temprana para identificar la presencia de un brote”, indicó la investigadora.
Lo sorprendente es que se pueden detectar los microorganismos de una población aun cuando no haya reporte de casos de enfermedad, ya sea porque no han asistido a tratarse o porque los pacientes son asintomáticos.

De acuerdo con la Comisión Europea, este monitoreo de aguas residuales puede ser usado para realizar una vigilancia de toda la población o segmentos de ella, dependiendo de los intereses del investigador, así como realizar vigilancia de emergencias cuando ya se conoce el microorganismo como el SARS-CoV-2.
La investigadora del INSP señaló que es imperativo hacer una vigilancia genómica, pero hacerla persona por persona es complicado, caro y se requiere mucho personal y equipamiento; por ello, vigilar cómo están apareciendo las diferentes variantes del virus SARS-CoV-2 en aguas residuales es una magnifica herramienta para poder ver la aparición y diseminación de estas nuevas variantes con menos muestras.
La doctora Alpuche, comentó que las aguas residuales pueden mostrar cambios en las tendencias de enfermedades, antes que se observen los casos clínicos. “Hay estudios, uno de ellos mexicano, que se hizo en el INSP que mostró que analizar aguas residuales permite ver la carga viral, respecto a la densidad de población, anticipando la incidencia de casos con casi un mes de adelanto con respecto de los datos de vigilancia epidemiológica para SARS-CoV-2 y esto se ha visto en todas las partes del mundo. Ahora se usa de manera convencional para ver en qué zona se estaba incrementando la transmisión”.
La vigilancia de aguas residuales también se usa para determinar la presencia de pesticidas en ciertas zonas poblacionales o para observar qué tanto envejece la población de ciertas zonas urbanas, midiendo la cantidad de antidepresivos o u otros medicamentos que toma la población de entre 50 a 60 años o más.
Uno de los mayores usos que se está dando de las aguas residuales es el consumo de drogas de uso recreativo. En México el INSP con el grupo del Dr. Tonatiuh Barrientos Gutiérrez realizó un estudio de drogas.
Aunque en algunas naciones es poco conocido, este modelo se está haciendo cada día más frecuente en países europeos, especialmente en aquellos que tienen mayor intercambio de población, ya sea por avión o tren, ya que permite tener alertas ante una posible transmisión de enfermedades.
Los países de Europa han integrado la Autoridad Europea de Preparación y Respuesta Sanitaria y el Centro Común de Investigación con el fin de integrar una base de datos de los hallazgos en las aguas residuales en una plataforma que se lanzó en enero de 2015.
Por su parte, los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos registran en este momento una transmisión muy alta de COVID-19, especialmente en el sur, lo cual es muy alarmante porque en dos o tres semanas estará en México.

En nuestro país, este análisis inició con el doctor Barrientos, quien realizó un estudio de vigilancia de drogas en aguas residuales, se utilizó el modelo que ya se trabajaba con CONAGUA para medir la carga de SARS-CoV-2. Con una técnica de PCR se logró cuantificar la carga del virus. Se seleccionaron 10 plantas de tratamiento en importantes conglomerados urbanos de la Ciudad de México, entre ellos la Central de Abasto. Se detectó y cuantificó el RNA del SARS-CoV-2 en estas muestras antes de que se infiltrara en la planta de tratamiento. Se encontró que las cargas diarias del virus, superaban los casos activos en más de un mes.
Monitoreo de resistencia antimicrobiana en aguas residuales
“En cuanto a los trabajos de vigilancia de resistencia antimicrobiana en aguas residuales y tratadas, es el claro ejemplo de la interfase salud humana, animal y ecosistemas, debido a que en aguas residuales convergen los desechos de humanos de diferentes condiciones, urbanas, rurales, hospitales, comunidades y los desechos de animales. Cuando se analiza resistencia bacteriana sólo de casos humanos o de casos animales, lo que vemos es sólo la punta del iceberg, tenemos que ver más, lo que está en la base que empuja todo el modelo”, refirió Alpuche.
Fotos: Especiales