Millones de personas en México viven con dolor, pesadez, calambres nocturnos, dolor u hormigueo en las piernas sin saber que podrían estar frente a una enfermedad que avanza en silencio. Estos síntomas, que muchos normalizamos como parte de la rutina diaria, pueden ser señales de insuficiencia venosa crónica (IVC), una condición que, de no atenderse, puede afectar la movilidad, el descanso y la calidad de vida.

De acuerdo con el Vein Consult Program, un estudio internacional con más de 90 mil pacientes adultos en Europa, Latinoamérica, Medio Oriente y Lejano Oriente, realizado utilizando la clasificación clínica internacional CEAP (C0s–C6), el 84 % de las personas evaluadas presentaba algún grado de enfermedad venosa crónica. Esto significa que hasta 8 de cada 10 personas podrían experimentar signos o síntomas relacionados con esta condición a lo largo de su vida.
A pesar de su alta frecuencia y de su impacto progresivo, una parte importante de quienes la padecen no recibe diagnóstico ni tratamiento oportuno, lo que favorece la evolución hacia complicaciones como várices avanzadas, úlceras o trombosis.
Los factores de riesgos son:
- Edad: Mayores de 65 años, aunque se puede presentar en niños y jóvenes
- Sedentarismo
- Obesidad
- Embarazo
- Sexo: Es más frecuente en mujeres por cuestiones hormonales
- Herencia
- Uso de tacones altos y ropa ajustada
- Traumatismos
Pero la IVC no es solo física: también tiene un alto impacto emocional. Quienes la padecen reportan alteraciones del sueño, frustración, vergüenza o resignación, debido al estigma asociado con los tratamientos visibles. Los calambres, el hormigueo nocturno y la sensación de pesadez afectan el descanso, la productividad y la calidad de vida, generando un desgaste que va más allá de lo corporal.

Cuida tus piernas sin renunciar a una vida plena
Aunque muchas personas creen que la única opción es convivir con el dolor o disimular los síntomas, existen soluciones médicas y adaptables que permiten actuar a tiempo, sin comprometer el estilo de vida.
Los pacientes deben tener valoración con un angiólogo, quien además de prescribir medicamentos, recomendará una terapia de compresión, las cuales pueden abarcar hasta la rodilla (tobimedias), los muslos (medias) o pantimedias, de punta abierta o cerrada y con niveles de compresión específicos para cada persona.
La terapia compresiva con medias de compresión mejora el retorno venoso, reduce los síntomas y previene complicaciones mayores, como úlceras o trombosis. “Sabemos que muchas personas dudan en usar medias de compresión debido al estigma y a las ideas erróneas que aún persisten sobre su uso. Nuestro objetivo es cambiar la forma en que se perciben estas condiciones y que quienes viven con IVC sepan que pueden mantener una vida activa y plena con el tratamiento adecuado”, señaló Priscila Cantú, Clinical Lead Health & Medical en México en conferencia de prensa.
¿Cuándo considerar usar medias de compresión?
Incorporar las medias de compresión en la rutina diaria puede marcar una diferencia real en la calidad de vida. Se debe prestar atención si:
- Se siente pesadez, dolor, calambres o hinchazón en las piernas, especialmente al estar mucho tiempo de pie o sentado.
- Tiene antecedentes familiares de várices o ya se notan venas pronunciadas. ● Trabaja en posiciones estáticas por periodos prolongados, mucho tiempo sentada o parada.
- Hormigueo o molestias al final del día o durante el día. En todos estos casos, consultar al médico es el primer paso para un diagnóstico adecuado. Las medias de compresión no deben verse como un signo de vulnerabilidad, sino como una decisión inteligente de autocuidado.
Romper el tabú: el nuevo rostro de la salud vascular
La campaña “Nada te detiene” de la marca JOBST®, creadora de medias de compresión de grado médico, busca desestigmatizar las condiciones venosas y linfáticas, mostrando cómo la terapia compresiva puede transformar vidas y devolver confianza. Bajo este concepto, se invita a reconocer y superar las limitaciones físicas y emocionales asociadas a estos padecimientos, a través de historias reales.
Los especialistas recomiendan mantener una higiene venosa como humectar las extremidades inferiores, usar prendas de compresión, realizar actividad física, mantener un peso adecuado y elevar las piernas.
Las prendas de compresión deben tener un cuidado especial como lavarlas a mano, usar jabón neutro, no exprimirlas ni colgarlas, no exponerlas al sol, y colocarlas de manera horizontal sobre una toalla para que absorba la humedad. Y por último, la especialista aconseja acudir con el médico en cuanto se sientan los primeros síntomas.
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