En México, entre 12 mil y 16 mil bebés nacen cada año con alguna malformación del corazón, señala la Secretaría de Salud. Detrás de cada cifra hay una familia que enfrenta consultas médicas, estudios y cirugías desde los primeros días de vida.
Este 14 de febrero se conmemora el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas, una fecha que busca generar conciencia sobre la detección prenatal, el acceso a tratamientos especializados y la investigación en este campo.
Detrás de esta fecha hay historias como la de Ángela Garza, quien a los ocho meses fue sometida a una cirugía tipo Mustard tras detectarle una transposición de las grandes arterias (TGV), condición en la que las dos arterias principales que salen del corazón están intercambiadas, según la Clínica Mayo.

La intervención le permitió sobrevivir, aunque no corrigió por completo la anomalía. Durante años llevó una vida parcialmente normal, pero en 2025 su salud se deterioró de forma acelerada. Hoy, a sus 41 años, enfrenta insuficiencia cardíaca grado IV (NYHA), hipertensión pulmonar y arterial, falla tricuspídea, soplo cardíaco y otras complicaciones que le impiden trabajar.
Ante este escenario, la regiomontana impulsa la campaña “Esperanza en cada latido: Juntos por Ángela”, una colecta en GoFundMe para reunir casi un millón de pesos destinados a cubrir gastos médicos y prepararse para un trasplante de corazón.
“Los síntomas de mi falla cardiaca cada día empeoran. Son muchos los gastos médicos que tengo que hacer para prepararme para un futuro trasplante de corazón”, compartió en su recaudación.
Detectar a tiempo salva vidas
Aunque en el caso de Ángela el diagnóstico llegó en la infancia, no todas las cardiopatías congénitas se identifican con la misma oportunidad. Reconocer las señales desde los primeros meses puede marcar la diferencia. Entre los signos de alerta, de acuerdo con la Secretaría de Salud, se encuentran:

- Fatiga durante la alimentación
- Coloración morada en labios y uñas
- Retraso en el crecimiento
- Niveles bajos de oxigenación en bebés y lactantes
- Después del parto, las revisiones médicas permiten identificar soplos cardíacos o problemas de oxigenación. Incluso, la detección puede comenzar antes del nacimiento mediante ultrasonidos que revelan alteraciones en el tamaño o la forma del corazón.
Uno de cada diez fallecimientos en recién nacidos y menores de cinco años está vinculado a defectos congénitos, siendo las cardiopatías las más frecuentes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ello, el diagnóstico oportuno es clave para reducir la mortalidad.
Los diagnósticos más frecuentes
La transposición de las grandes arterias detectada en Ángela es una de las múltiples cardiopatías congénitas que pueden presentarse desde el nacimiento. En México, las más frecuentes son:

- Comunicación interventricular: abertura en la pared que divide los ventrículos y permite la mezcla anormal de sangre.
- Comunicación interatrial: defecto en la pared que separa las aurículas del corazón.
- Conducto arterioso persistente: estructura que no se cierra tras el nacimiento y genera un cortocircuito entre la aorta y la arteria pulmonar.
- Tetralogía de Fallot: combinación de cuatro defectos estructurales que alteran el flujo sanguíneo y la oxigenación.
¿Cómo apoyar?
La historia de Ángela refleja el impacto que estas enfermedades pueden tener a lo largo de la vida y la carga económica que implican cuando las complicaciones avanzan.
“Cada aportación cuenta para cada latido. Agradezco muchísimo tus donativos; juntos pueden ayudarme a seguir teniendo una esperanza de vida, la cual valoro profundamente”, expresó.
Lee las historias de éxitos y las novedades de GoFundMe en Instagram, WhatsApp y Facebook.
Fotos. Cortesía y especiales
