
El gasto en salud no se relaciona siempre con una mayor equidad en salud, sobre todo en sistemas fragmentados y sus resultados no reflejan si se atienden con suficiencia y oportunidad a los distintos sectores poblacionales, señaló la Dra. Yamila Comes, consultora internacional de la OPS sobre sistemas y servicios de salud, equidad significa darle a quien más necesita, indicó durante el Conversatorio sobre las publicaciones de la Coalición México Salud-Hable referidas al gasto público en el IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar y sus posibilidades de financiamiento.
Los especialistas compartieron la necesidad de apoyar la universalización de los servicios de salud para atender a quienes más los necesitan, de organizar mejor el trabajo a fin de provechar los recursos existentes y terminar con las disparidades ancestrales entre los subsistemas de salud y aun entre las entidades federativas.

La Dra. Arantxa Colchero, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, señaló que la fragmentación que caracteriza desde su origen a nuestro sistema de salud propicia diferentes subsistemas heterogéneos pues la seguridad social depende de la condición laboral de las personas, aunque más del 50% de las personas se ubican en el sector informal de la economía.
Recordó que el nuestro es un gasto público en salud bajo, del 3,3% del PIB. Un mayor gasto puede mejorar la salud si alcanza la equidad, si se da una mejor organización de los subsistemas. “Podemos mejorar la salud con los recursos existentes, inclusive”, subrayó, pues suele haber unidades eficientes con pocos insumos, pero también las hay que carecen de un médico siquiera o cuyos horarios de atención no toman en cuenta las necesidades de la población”.
Desde la ventana de la sociedad civil, la Dra. Camen Millé, directora del Centro de Respuestas Educativas y Comunitarias (CRECE) recuerda que a veces la población desconfía de los discursos y promesas que no se traducen en hechos, recordando que desde el tiempo en que el Dr. Guillermo Soberón fungió como Secretario de Salud, se buscó caminar hacia el acceso universal a los servicios de salud.

Reiteró la pertinencia de que se apliquen mayores impuestos a productos nocivos para la salud (tabaco, alcohol, comestibles ultraprocesados, bebidas azucaradas) que aporten a la mejora del Sector Salud, pero ello no sucede porque no se pueden etiquetar los recursos fiscales.
Es importante que cambie la percepción en muchos de los equipos que llegan a ejercer puestos de decisión en los gobiernos con el prurito de renovar o inventar nuevas soluciones, sin tomar en cuenta los éxitos y los fracasos de sus predecesores, expresó a su vez la Dra. Silvia Carreño, investigadora del Instituto Nacional, de Psiquiatría. Coincidió en que deben tomarse nuevas medidas fiscales que capten recursos para la salud y que se ejerzan con eficacia, oportunidad, transparencia y rendición de cuentas.
Consideró positivo que se pudiera establecer un fondo nacional para la cobertura universal de salud que incluya la atención a las enfermedades no transmisibles, incluidas las afecciones mentales.
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