El nervio vago, un nervio largo y errante que conecta muchos órganos con el cerebro, incluidos el corazón, los pulmones y el sistema digestivo, se ha usado en medicina durante décadas: primero para tratar la epilepsia, después la depresión resistente al tratamiento y, más recientemente, para apoyar la recuperación después de un accidente cerebrovascular.

Pero a medida que estas herramientas llegan al público general y el concepto de “reiniciar” el nervio vago se vuelve más popular, es razonable preguntarse si algo de esto realmente funciona.
“Mucho de lo que está disponible en línea en realidad solo intenta generar relajación”, explica la Dra. Timea Hodics, neuróloga del Hospital Houston Methodist. “En entornos clínicos, la estimulación del nervio vago se realiza de una manera muy distinta a como se presenta en internet”.
Qué suelen querer decir las personas cuando dicen que su nervio vago está ‘apagado’

“Cuando las personas dicen que su nervio vago está desregulado, lo que generalmente quieren decir es que están ansiosas o bajo mucho estrés”, afirmó la especialista.
El estrés, especialmente cuando se vuelve crónico, rara vez se queda solo en la mente. Con frecuencia se manifiesta físicamente de formas más predecibles, como tensión muscular, dolores de cabeza, fatiga, mal sueño, dificultad para concentrarse, irritabilidad y problemas digestivos. Con el tiempo, estos patrones reflejan cómo el sistema nervioso responde a demandas continuas, más que un problema con un solo nervio.
En realidad, una verdadera disfunción del nervio vago tiende a verse muy diferente de las molestias relacionadas con el estrés que a menudo se le atribuyen.
¿Qué hace realmente el nervio vago?
El sistema nervioso está equilibrando constantemente dos fuerzas opuestas. El sistema nervioso simpático prepara al cuerpo para la acción: aumenta la frecuencia cardiaca, agudiza la concentración y moviliza energía en respuesta al estrés. El sistema nervioso parasimpático, por el contrario, ayuda al cuerpo a desacelerar, recuperarse y volver a su estado basal una vez que ese estrés ha pasado.

En lugar de desencadenar cambios dramáticos, el nervio vago ayuda silenciosamente a manejar funciones cotidianas que ocurren de manera automática, incluido el ritmo de la respiración, la variabilidad de la frecuencia cardiaca y la digestión. Apoya la capacidad del cuerpo para salir del estado de alerta alta cuando es seguro hacerlo.
Cuándo es probable —y cuándo no— que los síntomas estén relacionados con el nervio vago
La verdadera disfunción del nervio vago tiende a seguir patrones claros.
Los cambios digestivos son un ejemplo. El estreñimiento, la distensión abdominal o la dificultad para mover los alimentos a través del tracto gastrointestinal pueden, en algunos casos, indicar posibles problemas del nervio vago, pero estos síntomas suelen ser constantes más que situacionales.

Los síntomas cardiovasculares también pueden ser una señal. El nervio vago ayuda a regular la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Cuando se ve afectado, algunas personas experimentan frecuencias cardiacas inusualmente bajas o caídas importantes de la presión arterial al ponerse de pie.
“A veces las personas desarrollan hipotensión ortostática, en la que la presión arterial baja cuando se ponen de pie”, dice la Dra. Hodics. “Eso puede causar mareo o incluso desmayo”.
Otros signos generan una preocupación más clara durante un examen neurológico. La ronquera, los cambios en la voz o la dificultad para tragar pueden sugerir la participación de ramas del nervio vago que sirven a la garganta y las cuerdas vocales.

Por el contrario, la ansiedad generalizada, la inquietud o la sensación de que el cuerpo no logra calmarse rara vez apuntan a una disfunción del nervio vago en sí, aunque esas sensaciones sean muy reales.
La mayoría de los problemas confirmados del nervio vago están asociados con causas identificables, como lesión nerviosa, enfermedad metabólica de larga evolución o ciertas afecciones neurológicas, afirma la Dra. Hodics.
3 ejercicios para el nervio vago que pueden estimular suavemente el sistema nervioso
1. Respiración profunda
La respiración lenta y deliberada es uno de los ejemplos más claros. Respirar de manera más profunda y constante puede reducir la frecuencia cardiaca y enviarle al cuerpo una señal de seguridad. Muchas personas sienten el efecto rápidamente. Esa respuesta es real; simplemente tiende a describirse en línea con términos más dramáticos de lo necesario.

2. Exposición al frío
La exposición al frío es otra técnica popular. Salpicarte brevemente la cara con agua fría o tomar una ducha fría puede interrumpir patrones de estrés y cambiar la atención en el momento. Para algunas personas, eso se siente estabilizador. Para otras, puede ser incómodo o sobreestimulante, y no es inherentemente superior a enfoques más suaves.
3. Actividades vocales
Tararear, cantar o hacer gárgaras son otras técnicas populares que, según la experta en neurología, pueden estimular suavemente el nervio vago. Sus ramas pasan por el cuello a lo largo de la arteria carótida, y estas prácticas de bajo efecto pueden aportar una entrada sensorial leve que apoya la relajación. Sus efectos son sutiles y de corta duración, pero por lo general tienen bajo riesgo.

En qué se diferencia la estimulación médica del nervio vago
La estimulación del nervio vago (VNS, por sus siglas en inglés) es una terapia médica real, pero no se parece en nada a las versiones de bienestar que circulan en línea.
En entornos clínicos, los dispositivos de VNS suelen implantarse quirúrgicamente sobre el nervio vago o cerca de él y emiten pulsos eléctricos con una sincronización precisa y parámetros cuidadosamente controlados, calibrados con base en evidencia clínica. Se prescriben para afecciones específicas y un médico les da seguimiento estrecho.
Por ejemplo, en la recuperación de un accidente cerebrovascular, la VNS se combina con fisioterapia o práctica de movimiento. La estimulación ocurre en momentos precisos para ayudar al cerebro a reconstruir vías neuronales, rodear zonas dañadas y, en última instancia, mejorar la movilidad de la mano y el brazo de un paciente.

Es posible sobreestimular el nervio vago. En algunos casos, esto puede desencadenar una respuesta vasovagal, un reflejo del sistema nervioso que causa una caída repentina de la frecuencia cardiaca o de la presión arterial, lo que lleva a mareo o incluso desmayo.
En última instancia, muchas de las prácticas asociadas con el nervio vago pueden ayudar a las personas a sentirse más calmadas en el momento, pero no sustituyen la atención médica ni son una forma de “arreglar” el sistema nervioso.
Fotos: Cortesía y especiales