
Por Martha Oliva Hernández
La población mundial está sufriendo los efectos del COVID persistente, una patología que no ha sido estudiada por las autoridades, se trata del padecimiento que afecta a los pacientes que continúan presentando síntomas como disnea, fatiga, tos, expectoración, dolor articular, o trombosis venosa a pesar de que han sido dados de alta o después de 12 semanas de haber presentado una prueba PCR negativa. Los pacientes pasan de la etapa aguda a la etapa crónica, lo cual genera mucho daño en el organismo.
En un Conversatorio sobre el síndrome post COVID, cuatro profesionales de la salud abordaron diversos escenarios de la expresión clínica de estos nuevos y graves padecimiento que son el Síndrome Post COVID y el COVID persistente, con el fin de identificar el enfoque ideal del abordaje diagnóstico y finalmente, revisar las opciones terapéuticas disponibles y hacía dónde deben enfocarse los esfuerzos del sistema de salud mexicano.
En su intervención, el doctor Fernando Cano Valle, ex director de la Facultad de Medicina de la UNAM, indicó que el daño pulmonar del SARS-CoV-2 deja secuelas extrapulmonares.
Refirió que el virus permanece latente en el organismo, situación que se presenta con mayor frecuencia en adultos jóvenes y en mujeres, por lo que es necesario continuar con la vigilancia de estos pacientes post COVID, a través de unidades multidisciplinarias.
Por su parte el Dr. Jorge Luis Poo, médico internista hepatólogo y ex presidente de la Asociación Mexicana de Hepatología dijo: “Como médico internista veo que mis pacientes post COVID tienen varias necesidades, entre ellas atender la hipertensión arterial, prevenir la comorbilidad cardiaca, la necesidad de medicamentos adicionales, dislipidemia, cambios en el metabolismo, problemas renales, activación de gastritis, de colitis, y en la parte psiquiátrica he visto que algunos tienen trastornos del sueño, ansiedad y depresión, creo que este es un rostro real post COVID. El paciente pierde musculo, está debilitado, creo que no se está diagnosticando bien el Síndrome Post COVID”.
¿Qué nos ha enseñado la COVID?
El Dr. Santiago Lastiri, Maestro en Administración y Medicina Preventiva subrayó que hay dos temas que tienen que ver con el rostro del Post-COVID, uno de ellos es el tema de comunicación social, se debieron difundir a tiempo las cinco medidas básicas que todos conocemos para llegar a los 35 millones de hogares en donde vivimos un poco más de 126 millones de mexicanos.
“Las autoridades hubieran cerrado las fronteras, realizado más pruebas diagnósticas, asistencia temprana de quienes se ponían en cuarentena, pero sobre todo una coherente y oportuna comunicación social”.
“Otro aspecto que se debió implementar fue un canal de acciones de las autoridades con el sector médico, tanto público como privado para instruirlo sobre las experiencias de los países que nos llevaban la delantera y evitar que llegaran a los hospitales con cuadros severos de la enfermedad”.
El costo económico del COVID-19
En días pasados Zoé Robledo, director del IMSS indicó que el gasto que realizó el IMSS de marzo a diciembre de 2020 ascendió a 35 mil millones de pesos en nueve meses. Al respecto el Dr. Santiago aseguró que el costo de la atención de pacientes post COVID por la cantidad de secuelas y daños adicionales tiene dos vertientes, uno de ellas es el de los pacientes hospitalizados y el otro de las personas que recibieron atención ambulatoria, quienes tuvieron un gasto de bolsillo.
El especialista en políticas públicas comentó que para hacer el cálculo del costo de la infección del SARS-CoV- 2 tomó en cuenta cuatro variables, las cifras del gobierno: los casos registrados, los casos recuperados, las defunciones y se agregó el costo promedio de la hospitalización.
Casos reportados de COVID: 2, 400, 000
Casos recuperados 1,920,000
Defunciones: 222, 000
Costo promedio de los casos hospitalizados: 400 mil pesos
En este escenario el costo asciende a 21.6 mmdp y en el escenario dos: la cifra total sería de 34.8 mmdp, en total, el gasto para el país sería de 56, 400 mmdp.
El especialista subrayó que si se considera que las cifras oficiales son un tercio de la realidad, de acuerdo con estimaciones de la OCDE o del Hospital Johns Hopkins, sería más de 150 mil millones de pesos, dos veces el presupuesto del INSABI, casi la mitad del presupuesto del IMSS en todo el año. Estos pacientes necesitan una atención personalizada, pero no se puede garantizar la equidad en la atención para atender este síndrome post COVID.
El impacto en la salud mental de los pacientes
Desde el inicio de la pandemia se ha dado seguimiento al impacto de la COVID en la salud mental. Una de las preguntas que se hacían los especialistas era si en las personas con algún trastorno psiquiátrico la infección del SARS-CoV-2 se comportaba de manera diferente y, conforme pasó el tiempo se encontraron evidencias de que los pacientes con alguna patología psiquiátrica tenían alta probabilidad de presentar un COVID más complicado, por ello era importante conocer el estado de salud mental de los pacientes cuando ingresan al hospital para determinar los cambios conductuales, indicó Aldo Suárez, psiquiatra.
“La letalidad en México fue altísima y el abandono del personal médico y enfermeros o de primera línea fue lamentable y el tiempo dirá más cosas y habrá que llevar a cabo actividades de sanción”, subrayó el Dr. Fernando Cano.