minientrada Incorpora la Secretaría de Economía  a la menopausia en la agenda de productividad y desarrollo económico

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Secretaría de Economía llevó a cabo el foro “Menopausia y Productividad: Evidencia para una nueva agenda económica”, con el objetivo de incorporar evidencia sobre la transición a la menopausia en la discusión económica nacional y visibilizar su impacto en la participación laboral, la productividad y la competitividad del país, en conjunto con otras organizaciones, como UNFPA, SinReglas, Bayer y Essity.

En México, millones de mujeres atraviesan cada año esta transición en plena etapa de su vida productiva, esta realidad plantea desafíos para el mercado laboral y la permanencia del talento femenino en el país.

Como parte del programa, también se presentó el “Estudio sobre los efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México”, realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en México en alianza con la organización SinReglas.

Una brecha económica silenciosa

La transición a la menopausia, de acuerdo con el estudio, no es únicamente un proceso biológico, sino un fenómeno con consecuencias laborales y económicas que rara vez se incorporan en la discusión pública.

La evidencia confirma que no se trata de percepciones aisladas. Siete de cada diez mujeres evitan hablar de sus síntomas en el trabajo por temor a ser consideradas “menos capaces”, y 67% reconoce afectaciones en su desempeño diario. A ello se suma que 57% asume gastos de bolsillo para atender su salud.

En términos estructurales, el análisis identifica impactos más profundos: hasta 30% de la brecha salarial entre mujeres y hombres de 40 a 60 años no se explica por educación o experiencia laboral, y los ingresos pueden reducirse hasta en 20% después de esta transición.

El informe concluye que la falta de políticas de acompañamiento genera ausentismo, pérdida de talento y una brecha económica silenciosa que afecta tanto a las mujeres como al desempeño agregado del país.

Al respecto, Gabriela Rojas, fundadora de SinReglas, señaló que: “La menopausia es una frontera invisible de la desigualdad en el mercado laboral. Cuando millones de mujeres pierden oportunidades en su etapa de mayor experiencia profesional, no solo pierden ellas: pierde la productividad y la competitividad de la economía mexicana”.

Implicaciones para la política pública y el sector productivo

A partir de estos hallazgos, el panel “Menopausia y Productividad: Evidencia para una nueva agenda económica” abrió la discusión sobre cómo traducir la evidencia en decisiones concretas desde la política pública y el sector empresarial.

Durante su intervención, el Subsecretario Vidal Llerenas señaló:“Si aspiramos a un crecimiento sostenido y competitivo, no podemos permitir que factores invisibles sigan expulsando talento femenino senior del mercado laboral. Integrar esta evidencia en la agenda económica es una decisión estratégica para el país”.

Por su parte, Dosia Calderón, representante adjunta de UNFPA en México, subrayó: “La menopausia es un tema de justicia económica: No es solo un síntoma médico, es un factor que profundiza la brecha salarial de género al final de la carrera profesional. La salud sexual y reproductiva no termina con la maternidad; los derechos deben garantizarse durante todo el ciclo de vida para asegurar la dignidad y el desarrollo pleno”.

Desde el sector privado, Laura Tamayo enfatizó que hablar de menopausia en el entorno laboral no es una conversación incómoda, sino “es una conversación de competitividad. Las empresas que generen condiciones de acompañamiento retendrán experiencia, liderazgo y productividad”.

En tanto, Alejandra Pulido destacó la dimensión organizacional del reto: “Acompañar a las mujeres en esta etapa no es solo una cuestión de bienestar, sino de productividad. Cuando generamos entornos laborales que reconocen la salud en todas las etapas de la vida, fortalecemos la continuidad del talento y la competitividad de nuestras organizaciones”.

Los participantes coincidieron en que el desafío no es reconocer el fenómeno, sino traducir la evidencia en decisiones concretas: actualizar políticas laborales, revisar esquemas de acompañamiento en salud, incorporar la salud hormonal en los paquetes de prestaciones y generar entornos de trabajo donde ninguna mujer vea interrumpida su trayectoria profesional por falta de información, condiciones adecuadas o apoyo institucional.

Asimismo, señalaron que atender esta transición requiere coordinación entre sector público, empresas y organismos internacionales para diseñar marcos laborales más actuales, basados en evidencia y alineados con la realidad demográfica y productiva del país.

Fotos: Cortesía

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