Los cánceres genitourinarios representan un desafío creciente para los sistemas de salud en todo el mundo. Entre ellos, el cáncer de vejiga y el cáncer de riñón destacan por su incidencia, impacto en la calidad de vida y carga hospitalaria.

A nivel nacional, en 2022 se registraron más de 10 mil nuevos casos de estos dos tipos de cáncer, colocándolos entre los 15 tumores más frecuentes del país.
Contrario a lo que se piensa, el cáncer de vejiga es uno de los tumores más comunes del sistema urinario. Se presenta con mayor frecuencia en adultos mayores y afecta principalmente a hombres. Su comportamiento clínico puede variar desde formas superficiales hasta presentaciones más complejas.
El signo más común, hasta el 87%, es la presencia de sangre en la orina, ya sea microscópica o macroscópica, dolor o ardor al orinar, urgencia de la micción y molestias en la parte baja de la espalda, síntomas que pueden confundirse con una infección urinaria. En una etapa más avanzada puede presentarse dolor de huesos y dificultad respiratoria ocasionada por la metástasis, indicó el Dr. Narciso Hernández Toriz, médico especialista en urología con subespecialidad en oncología genitourinaria.

El especialista indicó que no hay que subestimar la presencia de sangre en la orina y los datos irritativos por lo que es importante consultar a un médico ante la presencia de estos síntomas, debido a que su incidencia es alta. En México, se reportaron más de 3 mil nuevos casos en 2022.
Por su parte, el cáncer de riñón, también conocido como carcinoma de células renales, se origina en el tejido renal y en fases iniciales puede no presentar síntomas evidentes. Algunos pacientes reportan fatiga, pérdida de peso, dolor en el costado y hematuria, lo cual son señales de alerta. En 2022, se registraron más de 6 mil nuevos diagnósticos en el país.
El diagnóstico del cáncer renal puede deberse a un hallazgo accidental al realizar un ultrasonido solicitado por alguna otra causa. El médico realiza una exploración física, estudios de laboratorio y si es necesario, solicita pruebas de función renal. El ultrasonido de las vías urinarias, es una herramienta fundamental, principalmente cuando el tumor en la vejiga ha alcanzado cierto diámetro.
“Se puede complementar con una tomografía computada de la vejiga y, en el caso del cáncer renal se puede realizar una resonancia magnética
para tumores de riñón que tienen trombos tumorales en la vena Cava”, refiere el especialista.
En el caso del cáncer de vejiga, también se puede recomendar una cistoscopia, una tomografía o una revisión endoscópica que permite identificar la presencia de un tumor en el interior de la uretra o de la vejiga.

Entre los principales factores de riesgo asociados al cáncer renal pueden ser: consumo de tabaco, obesidad, presión arterial alta o antecedentes familiares diagnosticados con este cáncer. Mientras que factores asociados al cáncer de vejiga se puede encontrar: personas mayores a los 55 años, la inflamación crónica de la vejiga o exposición a ciertas sustancias químicas como anilinas.
El tratamiento
Una vez que se tiene el diagnóstico es necesario estratificar el cáncer, es decir, establecer el tipo de tumor y su extensión para determinar qué tratamiento es el recomendado. En etapas tempranas del cáncer de vejiga la cirugía es la mejor opción, pero conforme avanza la enfermedad, los tratamientos pueden combinarse, ya sea cirugía con medicamentos o solamente con fármacos, indicó el también jefe del servicio de Urología en el Hospital de Oncología del CMN Siglo XXI (IMSS).
Cuando el cáncer de vejiga llega hasta el músculo, el tratamiento es más agresivo, por lo que se recomienda una resección transuretral.
Cuando se retira la vejiga se puede hacer una derivación urinaria, la cual se realiza con un segmento de intestino, todo ello vía intracorpórea realizada por el robot, a fin de hace una bolsa que se conecta a la uretra. A esto se le conoce como una neovejiga ortotópica, pero cuando no es posible hacer este procedimiento, se saca un segmento del intestino hacia el abdomen y por ahí fluye la orina, a esto se llama conducto ileal.
En el caso del cáncer de riñón, los tumores pequeños (menores de 4 cm), alejados del seno renal que es en donde entra la arteria y la vena renal y sale la pelvis renal, es necesario retirar el riñón, pero si se encuentra en la periferia se puede hacer una nefrectomía parcial, con lo que se puede salvar la unidad renal.
Por su parte la Dra. Lucía E. Flores García, gerente médico en el área de oncología de MSD apuntó que la innovación en los métodos diagnósticos y en los tratamientos ha mejorado la calidad de vida de los pacientes.
Apuntó que existen mejores métodos de imagen (PET/CT con trazadores específicos) biomarcadores y pruebas moleculares. Y en cuanto a tratamientos, hay terapias dirigidas, inhibidores de puntos de control inmunitario y combinaciones.
Por ello, es importante mantener una conversación abierta y sustentada sobre estos padecimientos contribuye a dimensionar su impacto dentro del panorama oncológico actual y a fortalecer las estrategias de prevención y detección temprana.
Consulte a su médico.