Por Antonieta Sea Loranca
La Fundación USANA es una organización sin fines de lucro -que agrupa a los más de 500,000 asociados de ventas de USANA en todo el mundo-, cuya misión es abordar el principal riesgo para la salud del planeta: la desnutrición. Cada niño, familia o comunidad tienen una cosa en común: su futuro depende de una buena nutrición.
El hambre es más que saltarse una comida. Es una crisis devastadora que afecta a cada rincón del mundo. De hecho, el hambre y la desnutrición son el principal riesgo sanitario a nivel global, y están creciendo rápidamente. Según los expertos, la pandemia por COVID-19 a la que se enfrenta actualmente nuestra comunidad mundial, podría duplicar en los próximos años el número de personas que padecen un hambre extrema. Las comidas son los ladrillos con los que se construye la esperanza, la sostenibilidad y el potencial.
La Fundación brinda ayuda alimentaria de emergencia inmediata a las personas afectadas por desastres, tragedias, pérdidas y pobreza extrema. Aunque apoya a millones de familias a recuperarse cada año, no puede dar soporte de manera indefinida. Por ello, ha estado buscando una solución que vaya un paso más allá para capacitar a las personas con la finalidad de que puedan ayudarse a sí mismas y a sus familias en los próximos años. Y la Fundación la ha encontrado: los Jardines Verticales.
Los Jardines Verticales miden un metro de diámetro y tienen capacidad para 120 plantas con una duración de hasta cinco años. Las familias pueden usar la tierra a su alrededor mezclada con estiércol de sus animales de granja para crear composta o abono fértil.
El pasado mes de julio, la Fundación USANA y su equipo de voluntariado (proveniente no solo de Ciudad de México, Tijuana, Ensenada y otras partes del país, sino también de otras partes del mundo) construyeron y plantaron durante dos días, los primeros 40 Jardines Verticales en México en la comunidad de Vicente Guerrero, Baja California, siendo esta la primera área de expansión del proyecto que inició hace dos años en Kenia.
Cada uno de los Jardines Verticales USANA se entregó con las semillas y el sustrato adicionado con fibra de coco para una producción exitosa de entre cinco a ocho comidas nutritivas por semana durante los próximos cuatro años. Todo el sustrato utilizado fue donado por la empresa internacional BerryMex.
dicional a constituir un sustento para las familias, los Jardines Verticales ofrecen más bondades. Por primera vez, tanto familias como las comunidades comienzan a sentirse autosuficientes.
- Es una fuente de ingresos. Con la posibilidad de vender el excedente.
- Inspira un espíritu emprendedor. Las personas se sienten impulsadas a iniciar negocios y enseñar a otros.
- Mejora la salud de la mente y el cuerpo. La jardinería es un ejercicio terapéutico. Los vegetales agregan fibra, vitaminas, minerales y nutrientes muy necesarios.
- Mejora la calidad de vida en general. Cultivar sus propios alimentos y ganar un salario ha mejorado su calidad de vida.
- Impacto ambiental bajo. Un Jardín Vertical utiliza un 30 por ciento menos de agua, son ecológicos y reciclables.
La fundación está trabajando para contribuir a acabar con el hambre y la desnutrición en el mundo. La iniciativa Jardines Verticales está en crecimiento, y para su expansión requiere de un gran esfuerzo y colaboración, el cual se logra gracias a la donación de 20 USD a través de la Fundación USANA, quien, con esta cantidad, proporciona un Jardín Vertical a una familia.