Linfedema, secuela que afecta física y emocionalmente a pacientes con cáncer

Por Martha Oliva Hernández

El tratamiento para el cáncer puede dañar células sanas, lo cual reduce las defensas del paciente, volviéndose propenso a desarrollar otras enfermedades como anemia, neutropenia, complicaciones óseas y Linfedema.

El Linfedema es una de las afecciones que afecta tanto física como emocionalmente a las pacientes. Éste se produce por la acumulación excesiva de líquido debido a la incapacidad del sistema linfático de depurar y transportar la linfa, lo que provoca un aumento de volumen en una zona del cuerpo.

Existe efectos secundarios y/o secuelas comunes después de una cirugía oncológica, de los cuales se habla poco como: los arcos de movimiento limitados, dolor, neuropatías y el Linfedema, señaló la Mtra. Isabelle Aloi, de la Fundación Salvati, durante el Foro El cáncer no termina en febrero, en donde se impartió el taller sobre enfermedades asociadas al cáncer.

La posibilidad de aparición del Linfedema dependerá del tratamiento quirúrgico (número de ganglios linfáticos extirpados) y oncológico (por ejemplo, radioterapia que se haya recibido).

Factores detonantes del Linfedema

  1. Número de nodos linfáticos extirpados
  2. Tratamiento de radioterapia
  3. Obesidad y sobrepeso
  4. Sedentarismo
  5. Tabaquismo
  6. Cambios de presión atmosférica
  7. Carga excesiva de peso
  8. Movimientos continuos
  9. Estrés

Se puede observar un aumento del volumen en brazos o piernas del lado que ha sido operado, pero también puede presentarse en el tronco o abdomen, cuello, indica la especialista.

Los síntomas

Las personas con linfedema en un brazo o una pierna pueden tener los siguientes síntomas:

  • Inflamación de una zona del brazo o la pierna.
  • Sensación de “pesadez”.
  • Debilidad o disminución de la movilidad.
  • Los anillos, los relojes o la ropa comienzan a apretar más de lo habitual.
  • Molestias o dolor.
  • Piel endurecida.
  • Apariencia de piel de naranja (hinchazón con pequeños hoyuelos).
  • Desaparición de venas y relieves óseos.

La incidencia luego de una disección axilar por cáncer de mama es 29-49% y en una biopsia de linfonodo centinela 5-7%. Puede ocurrir como consecuencia del tratamiento de otros tipos de cáncer como melanoma 16%, ginecológico 20%, genitourinario 10%, cabeza y cuello 4%, sarcomas 30%.

Señaló que esta afección no sólo representa un daño físico sino también emocional, causa aislamiento, limitaciones en las actividades de la vida porque el Linfedema crece gradualmente por lo que es necesario iniciar la atención de la paciente inmediatamente después de que se han retirado los ganglios.

Indicó que la rehabilitación física oncológica inició en 2001 en México, la cual es indispensable para los pacientes que han sido operados o han recibido quimio o radioterapia.

Apuntó que la terapia física debe ser combinada. El drenaje linfático manual es la técnica de mayor eficacia en el tratamiento fisioterápico del Linfedema secundario al cáncer de mama y se consiguen mejores resultados cuando se combina con otras técnicas como la presoterapia, vendaje compresivo o ejercicios.

Ejercicios: El fisioterapeuta le enseña a la paciente movimientos y ejercicios con la extremidad superior vendada o con el manguito de contención, ya que favorece la disminución del Linfedema.

La higiene de la extremidad superior debe ser adecuada, limpiar y lubricar diariamente la piel de la extremidad y tratar todos los cortes y rasguños con agua, jabón y con la aplicación de un antiséptico tópico.

Diversos trabajos ponen de manifiesto que las mujeres instruidas en el cuidado de la piel y que han realizado los ejercicios recomendados tras la mastectomía muestran una incidencia más baja de Linfedema secundario.

El éxito en controlar o reducir el Linfedema implica la colaboración y la participación activa de la paciente en el programa de tratamiento, finalizó Isabelle Aloi.

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