Sigue en aumento el insomnio por la pandemia

 El insomnio es uno de los principales trastornos del sueño y a partir del inicio de la pandemia de COVID-19, en marzo del 2020, se ha registrado un incremento en su incidencia, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 35% de la población global ha variado de forma desfavorable sus patrones de sueño a causa de esta contingencia global.

Es importante mencionar que los trastornos del sueño durante la pandemia se han denominado “COVID-somnia”, incluyendo dificultad para conciliar el sueño, despertar más temprano de lo normal o no tener un sueño reparador debido a la ansiedad y el estrés.

De acuerdo con un estudio presentado en el XI Encuentro Nacional de Medicina del Dormir 2020 realizado de marzo a junio, durante la pandemia, 65% de las personas encuestadas presentaban características clínicas propias del trastorno por insomnio, tardaban más de 30 minutos en dormir, el 63.8% dormían menos de 6 horas, el 50.7% tenía una mala calidad del sueño y 60% de las personas con COVID-19 no hospitalizadas presentaban insomnio.

“Como uno de los principales problemas de salud pública en el mundo, el insomnio debe recibir tratamiento especializado. Al ser un trastorno que no representa un dolor físico, la gran mayoría de los pacientes que lo padecen deciden ignorar sus síntomas y relacionarlo únicamente con un mal descanso. El insomnio debe tratarse con la misma importancia que cualquier padecimiento y es importante buscar ayuda de un profesional ante los primeros síntomas”, detalló la Dra. Ma. Elena Sañudo, directora Médica de la Unidad de Medicinas Generales de Sanofi México.

 

El insomnio se define como una dificultad persistente para iniciar el sueño con insatisfacción en su duración, consolidación o calidad y que causa deterioro en las funciones sociales. Hoy en día, este malestar se ha convertido en un tema de salud pública al generar consecuencias posteriores a las horas en la que debería haber descanso como fatiga general, irritabilidad, falta de atención, problemas de memoria, ansiedad e incluso se asocian a enfermedades crónicas, trastornos mentales y limitaciones en el funcionamiento diurno.

“El insomnio es la alteración del sueño más frecuente en la población y desafortunadamente sus efectos no sólo provocan cansancio en el paciente. Este trastorno también se asocia a un riesgo elevado para desarrollar trastornos depresivos mayores y otro tipo de enfermedades cardiovasculares o metabólicas si no es tratado a tiempo. Llevar una buena alimentación, practicar actividad física y contar con el tratamiento adecuado ayuda a mejorar la calidad de vida del paciente.”, aseguró el Dr. Alejandro Jiménez Genchi, Coordinador de la Clínica de Sueño del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente”.                                                                            

Se estima que, en México, alrededor del 45% de la población adulta presenta mala calidad del sueño y durante la pandemia esto se acentuó por diversos factores como el miedo a adquirir el virus, la preocupación por familiares contagiados e incluso la angustia por presentar una recuperación desfavorable, entre otros más. Lo anterior, ocasionó el desajuste del sueño en millones de mexicanos. Por ello, es de gran importancia detectar las señales de alerta para mantener un diagnóstico oportuno y lograr tener el tratamiento personalizado y controlado.

“El sueño regular ayuda a las personas con el restablecimiento y conservación de la energía, regulación metabólica y endocrina, con la consolidación de la memoria, en la regulación térmica y con la activación inmunológica, por mencionar algunos factores.”, aseguró el Dr. Edilberto Peña de León, director General del Centro de Investigaciones en Sistema Nervioso Central (CISNE) México.

“El tratamiento estándar para el insomnio son los hipnóticos no benzodiacepínicos, recomendados como tratamiento farmacológico por la Organización Mundial de la Salud, así como la Organización Panamericana de la Salud. Llevar una buena alimentación, practicar actividad física y contar con el tratamiento adecuado ayuda a mejorar la calidad de vida del paciente”, explicó la Dra. Sañudo.

En este sentido, el doctor Edilberto apuntó que los fármacos para el insomnio no son adictivos, siempre y cuando sean prescritos por médico especialista y se empleen de manera responsable.

Sanofi México colabora con la Clínica del Sueño del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón De la Fuente” y con el Centro de Investigaciones del Sistema Nervioso Central (CISNE) en el impulso de acciones de concientización sobre el insomnio como un problema de salud que debe ser atendido por médicos especialistas para que las personas recuperen su calidad de vida y eviten otras complicaciones.

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