Invertir en la formación de las parteras, una estrategia que salva vidas

Por Martha Oliva Hernández

Las parteras salvan vidas y esto ha sido más evidente en la pandemia, en la cual el segmento más afectado ha sido el de las mujeres embarazadas, de ahí la importancia de la inclusión del modelo de la partería profesional en los sistemas de salud en el mundo.

Al 15 de agosto de 2021, la razón de mortalidad materna calculada fue de 50.3 defunciones por cada 100,000 nacimientos estimados, lo que representa un incremento del 22.7% en la razón con la misma fecha del año pasado, siendo el COVID-19 la primera causa.

En México, se han identificado 11 programas de formación en partería funcionando en México, concentrados en la CDMX y el sur del país. En nuestro país existen dos escuelas de formación en partería técnica, dos a nivel licenciatura y siete sedes de posgrado en perinatología del ENEO de la UNAM.

El Modelo de Partería, sugiere la organización de los servicios de salud en torno a las necesidades de la madre y el bebé considerando competencias técnicas de personal de salud en diferentes niveles que garanticen un trato respetuoso y respondan las necesidades de información y atención en salud reproductiva y materna de las mujeres.

Está demostrado que la práctica de la partería profesional genera beneficios como:

–        Mejora la calidad de la atención

–        Libera y reduce costos en el sistema de salud

–        Previene las complicaciones en el curso de la salud sexual y reproductiva

–        Reduce la brecha de género en el ámbito laboral

Se estima que 85% de los embarazos en México son de bajo riesgo, en los cuales las parteras profesionales podrían tener un papel más protagónico.

La inversión en partería tiene alcances exponenciales, con ello se puede tener  un triple impacto, mejorar la salud, crear más trabajos y cerrar brechas de género. La partería pone a las mujeres en el centro de la atención de la salud, originando mejores prácticas en partos de rutina y en los partos de alto riesgo, coadyuvando a mejorar los recursos costo-efectivo.

Sin embargo, “hay un déficit de 17 millones de trabajadores de la salud, a nivel global, 9  millones de enfermeras y parteras, 2 millones en trabajadoras sociales y la mayoría de estos deberían de estar en zonas de ingresos bajos o zonas vulnerables, señaló Paola Martínez, líder de Impacto Social de Johnson & Johnson México.

De acuerdo con el Informe del Estado Mundial de las Parteras lanzado por UNFPA recientemente, la situación mundial actual requiere de manera urgente el diseño de políticas públicas e invertir en la formación de personal sanitario para satisfacer las necesidades de las mujeres, recién nacidos y adolescentes, frente a las 810 muertes maternas que se producen cada día a nivel mundial y los 2.4 millones de muertes neonatales cada año.

 Partería, labor compasiva y necesaria

En nuestro país se tiene un registro de 21, 597 parteras, pero solo 414 están ejerciendo de acuerdo con competencias y estándares de la Federación Internacional de Matronas. Actualmente, 295 parteras trabajan en hospitales públicos y privados, 159 autónomas o independientes, 34 ejerciendo la docencia, 11 empleadas en funciones administrativas y 53 con puestos de liderazgo en centros sanitarios, es por ello que la APP atienden la necesidad de seguir educando a más parteras.

Alin Bishop, partera profesional, apuntó que es necesario establecer una confianza entre la partera y la mujer a través de un seguimiento del embarazo cuidando todos sus aspectos. Las leyes y normas mexicanas que están fundamentadas en la medicina basada en evidencia avalan este modelo y están alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En tanto, Julissa Barreto, estudiante de partería profesional de la Escuela de Enfermería de la Cruz Roja Morelos, indicó que la atención de las parteras promueve el respeto de los derechos humanos y reproductivos durante todo el ciclo sexual de la mujer hasta el puerperio, etapa en donde la mujer sufre cambios físicos y emocionales.

Los retos para las parteras por el COVID-19

Los retos de las parteras en el contexto de la pandemia por COVID-19 dentro de las comunidades, ha aumentado la sobrecarga en su labor, entre otras cosas, porque muchas de ellas tuvieron que parar sus actividades para evitar contagios.

“No hemos  recibido materiales de protección, no nos han tomado en cuenta como parte importante en la atención de las mujeres, no nos aceptan los certificados de alumbramiento ni reciben a las pacientes que referimos a los hospitales”, puntualizó Ofelia Pérez, partera tradicional y profesional de Chiapas.

 

María Inés Mejía, estudiante de partería profesional de la Universidad Tecnológica de Tulancingo indicó que existe necesidades sociales y educativas.  “En México, más del 95% de los nacimientos ocurren  es hospitales lo cual genera saturación hospitalaria y genera violencia obstétrica porque se carece  de personal suficiente y de insumos para un mejor ejercicio de la práctica médica”.

 

Por último, Leonor Calderón, Representante en México del Fondo de Población de las Naciones Unidas, refrendó el compromiso del organismo de abogar por los derechos reproductivos y sexuales, así como romper con las barreras que impiden realizar el trabajo de las parteras y hacer que se reconozca la labor que humaniza, su formación en beneficio de las mujeres y de sus hijos.

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