Presentan el reporte sombra para la eliminación de las grasas trans en AL

Presentan El Reporte Sombra sobre Políticas Públicas para la Eliminación de las Grasas Trans de Producción Industrial, el cual fue preparado por la Lic. Claudia Moreno Torres y Darina García Toledo, integrantes de Salud justa Mx. La primera reconoció que es de suma importancia que investigadores y activistas sociales se unan para eliminarlas porque son consideradas como un veneno para la población de América Latina y del mundo.

Las grasas trans  causan  daños a la salud y por ello Latinoamérica debe caminar firme hacia la eliminación de los ácidos grasos trans de producción industrial (AGTPI) y a su regulación en 2023, lo que permitirá a la región cumplir con la Agenda 2030, señalaron hoy expertos y activistas sociales de Argentina, Brasil, Perú, México, de la OPS y NCD Alliance.

La OMS/OPS llama a eliminar el uso de las AGTPI para 2023 y muchos ministerios de salud de Latinoamérica han aprobado ya dicha eliminación y están dispuestos a monitorear su presencia en los productos ultraprocesados, señaló el Dr. Fabio Da Silva, experto de la OPS con sede en Washington, D. C.

Apuntó que las AGTPI incrementan el colesterol malo y baja el bueno y recordó que se introdujeron de manera artificial hace un siglo con fines comerciales para darle mayor vida de góndola.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) “recomiendan la eliminación de los ácidos grasos trans producidos industrialmente (AGTPI) para prevenir enfermedades no transmisibles, como cardiopatías coronarias. El aumento del consumo de grasas trans (> 1% de la ingesta total de energía) se asocia a un aumento del riesgo de cardiopatía coronaria y de muerte por esta causa. La ingesta de grasas trans (AGT) es responsable de más de 500 000 muertes prematuras anuales por cardiopatía coronaria”.

El Mtro. Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa, subrayó que el primer reporte sombra en la materia pudo concretarse gracias a la recopilación de materiales de investigación, de legislación y de regulación, pero principalmente a partir de entrevistas con expertos experimentados que han interactuado con autoridades, grupos académicos y agencias internacionales para dar soporte a las tareas de incidencia pública.

Lorena Allemandi, consultora internacional de NCD Alliance
, destacó la importancia del trabajo en red de las organizaciones sociales que impulsan en el continente la eliminación del uso de grasas trans en la producción de alimentos industrializados; el intercambio de experiencias y conocimientos permiten aprender en colectivo y trazar estrategias compartidas o nutrirse de las que han sido exitosas en ciertos países para adecuarlas a otras realidades.

Este trabajo coaligado genera evidencia, intercambia materiales, establece acuerdos, por ello hizo el llamado para que Latinoamérica llegue a 2023 libre de grasas trans de producción industrial, expuso.

Jaime Delgado compartió que en Perú denunciaron hace 20 años a una empresa que publicitaba su margarina con el lema “Protege tu Corazón”, al no contener colesterol, sin embargo, los tribunales desestimaron la denuncia alegando “evidencia insuficiente de grasas trans”. Dijo que la ley de Alimentación Saludable eliminó totalmente el uso de grasas trans en 2013 y que para 2021 ya no se permiten los aceites producto de la hidrogenación, lo que aceleró el proceso de readaptación de las industrias. “Las palabras grasas trans deben significar veneno para las personas, como ya sucede en mi país”, dijo. Se manifestó sorprendido porque una empresa transnacional mexicana de panes y pastelillos, entre otros productos, ya los fabrica en Perú sin AGTPI, pero en México no aplica la misma medida.

Argentina modificó desde 2010 su Código Alimentario mediante un decreto del Ejecutivo para establecer el uso máximo de hasta el 2% de AGTPI en el contenido de grasas totales de los productos y hasta el 5% de aceites en el resto de los alimentos, expuso la investigadora Luciana Castronuovo, para añadir que en 2021 desde la sociedad civil se impulsó la iniciativa para que el país se ajustara a los estándares del paquete de estrategias REPLACE de la OMS.

Subrayó que ha sido más difícil trabajar en la reforma a una ley existente, que lo que hubiéramos tenido que hacer para crear una ley nueva. Tratar con diferentes actores de los ministerios de Salud, de Agricultura o del Poder Legislativo plantea desafíos no menores. El trabajo entre la sociedad civil y los investigadores es clave, al igual que comunicar mensajes claros y sencillos, como “las grasas trans son malas”, resaltó.

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